19/9/14

LA FELICIDAD ES CUESTION DE ELECCIÓN

 
"La felicidad es una elección y no está condicionada a tu situación.” Pedro Sifontes


¿Has sentido como que la felicidad se escapa de tu vida?  ¿ Te parece que estuvieses navegando contra la corriente? ¿Crees que la felicidad se ha ido de tus manos?  Dejame decirte que la felicidad no va a llegar a tu vida por lo que te pase o acontezca en tu exterior, sino que viene por lo que pasa internamente, dentro de ti. Es cuestión de elección.

El rey Salomón escribió: “El que atiende a la palabra, prospera. ¡Dichoso el que confía en el Señor!” Proverbios 16:20b, (NVI)  En otra versión dice:  Felices los que confían en El Señor. Fíjese que no dice felices los que tienen todo o felices aquellos que le pasan las cosas buenas de la vida, dice que si tu confías en Dios serás feliz, entonces no hay razón alguna para preocuparse o afanarse. Es cuestión de elección.

Una de las películas que mas me ha gustado es “En Búsqueda de la Felicidad” protagonizada por Will Smith y su hijo, es un drama conmovedor, que puede ser un fiel reflejo de la vida de muchas personas que conviven entre sus sueños de grandeza y la dura realidad que se les muestra bien distinta a como la esperaron. Es una historia de la vida real, que puede ser tu caso hoy donde estas viendo que tu vida se desmorona y comienzas a preguntarte: ¿Por que me pasa esto a mí? ¿Qué hice para merecer esto? ¿Hay un mañana para mí? Solo te recuerdo las palabras del sabio: ¡Dichoso el que confía en el Señor!

Es tiempo de encontrarte contigo mismo y luchar por ese sueño,  por ese trabajo, por esa familia, por las cosas que te hacen feliz. 

Quisiera dejar dos preguntas:
¿Qué es lo que te hace feliz?
¿Cuáles son los sueños que vas a perseguir?

Nunca dejes que nadie robe tus sueños, que nunca te digan lo que no puedes hacer, es tiempo de ir por los regalos que la vida te tiene. Muchos al hacer la lista ponen cosas tales como: Tener un auto nuevo, cambiar de casa, tener más dinero, hacer un viaje a Europa, a Sudáfrica, jubilarse joven e irse a una Isla del Caribe para estar debajo de una palmera en una hamaca disfrutando de una piña colada. ¿Para qué queremos esto?

Quizás también tenemos en nuestra lista cosas que queremos hacer como: Hacer ejercicios físicos y rebajar unos cuantos kilos o libras,  pasar más tiempo con la familia, mejorar el trabajo que tenemos. ¿Para qué queremos hacer eso?

En el fondo todos los seres humanos están en la búsqueda de la felicidad y creen que “Hacer” o “Tener” nos lleva a esa experiencia en el “Ser”
. Vemos entonces que la vida puede darse en tres niveles : El “Ser” , el “Hacer” y el “Tener”.  Estos tres niveles forman una coherencia y están relacionados entre si. Lo que comúnmente la gente piensa es que a partir de “Tener” podremos “Hacer”, para luego “Ser” sin embargo funciona al revés. Primero hay que ser para luego hacer y así tener.

Si quieres “Ser Feliz”, entonces comienza a ser feliz, confiando en El Señor, en Su Palabra, en Sus Promesas, olvidando lo pasado, dejando ya de lamentarte, de criticarte, juzgarte, condenarte, porque  hoy tu puedes ser feliz, independientemente de las cosas que tengas o no tengas, las personas que son felices eligieron ser felices, ellos valoran la vida y decidieron cambiar su destino.

Esto me recuerda la anécdota que también se cuenta en la película:”Es un náufrago en mitad del océano, desperado porque va a morir ahogado. En esto que pasa un barco y le preguntan -¡venimos a salvarte! -a lo que el hombre responde -¡no!, déjenme aquí, que Dios me salvará. Y el barco se va. Más tarde llega otro, se repite la misma situación y se vuelven a ir sin rescatarle mientras espera ser salvado por Dios. Al final el hombre muere, va al cielo y allí se encuentra al Señor, a quién le pregunta -¿por qué me dejó morir? yo esperaba que me salvara. A lo que Dios respondió -pero hijo mío, si te he mandado dos barcos y no has querido subirte a ninguno.”

¿Se parece a tu situación?
Muchos están esperando a que Dios los salve de esa situación que están atravesando, pero lo que necesitamos es aprender a no seguir haciendo lo que venimos haciendo porque obtendremos siempre el mismo resultado, es tiempo  de hacer cosas nuevas, los sueños que Dios te ha dado, es tiempo de confiar en el Señor, y la felicidad nos seguirá donde quiera que vayamos. Es cuestión de elección.

Elige ser feliz hoy y tu vida cambiará!

CONTAMINACIÓN ELECTROMAGNÉTICA

Takeo Juruna hacía su recorrido habitual por la enorme planta. Era el guarda nocturno de una fábrica electrónica de Tokio, Japón. Estaba rodeado de maravillas electrónicas como los robots, que siguen haciendo perfectamente su trabajo aunque ningún operario los maneje. Juruna se sentía orgulloso de trabajar allí.
De pronto un enorme brazo de hierro realizó un movimiento totalmente fuera de orden. Tomado por sorpresa, el hombre no pudo esquivar el golpe. Quedó muerto en medio de los robots. ¿Qué había pasado? Una interferencia electromagnética había afectado al robot y lo había llevado a realizar un movimiento totalmente desordenado.
«Fue una niebla electrónica —explicaron los técnicos—, una contaminación electromagnética que afectó al robot.»
He aquí una nueva contaminación, de las muchas que ya hay en la tierra. La «niebla electrónica» o «contaminación electromagnética» se produce por el funcionamiento de juegos de video, amplificadores caseros, teléfonos portátiles y muchos aparatos electrónicos más. Esta contaminación puede afectar los robots de las fábricas, y prácticamente «volverlos locos».
Está comprobado que el hombre contamina todo lo que toca: aire, ríos, lagos, mares, atmósfera y estratosfera. Contamina el comercio, la política, la religión y la moral. Contamina también el amor, el hogar y el matrimonio, así como a los niños y a la juventud. Contamina la mente, el corazón y el alma.
Con razón hay quienes dicen que esta vida es un martirio. Todos contaminamos lo que nos rodea y luego nos extraña que todo nos vaya mal. Le pedimos a Dios el milagro del socorro y luego nos extraña que Él no corresponda a nuestro clamor, cuando somos nosotros mismos los que producimos los males que nos acosan. Sembramos odio, rencor, ira y contienda, y cosechamos agonía, dolores, sufrimientos y muerte.
¿Podrá haber algo que quiebre esa secuencia fatídica de acontecimientos? Sí, pero sólo en el sentido individual, no colectivo. La persona que desea quitarse de encima las consecuencias que la están acabando debe tener un cambio de corazón. Eso lo produce sólo un profundo arrepentimiento. Si nos arrepentimos de corazón, Dios cambiará nuestra vida.

Un Mensaje a la Conciencia
por el Hermano Pablo

16/9/14

DE CADA DOS, UNO FRACASA


Oskar y Janet Sinclair, feliz pareja de recién casados, se despidieron de los invitados y partieron para el aeropuerto. Su luna de miel había de ser en Alaska, el estado de intensos cielos azules, de aguas heladas y de nieves perpetuas.

Llegaron a Anchorage, la capital, y a la mañana siguiente hicieron su primer paseo. Al ver un hermoso prado verde, decidieron correr hacia él. Lo que no sabían era que ese bello tapiz vegetal era, en realidad, arenas movedizas, esa peligrosa sustancia de arena suelta, mezclada con agua, que tiende a chupar hacia adentro cualquier objeto que la pisa. Fue así como desaparecieron lentamente en el aguado suelo. Murieron abrazados, al segundo día de casados, en un húmedo lecho de arenas movedizas.

Esta es una historia triste, aunque no del todo. Dos personas que se habían jurado amor eterno murieron sin haber nunca faltado a esos votos.

¿De cuántos matrimonios, hoy en día, se puede decir que terminaron sus días sin faltar a sus votos? La respuesta es asunto de estadística: de cada dos matrimonios, uno termina en divorcio.

El caso de Oskar y Janet se presta para varias reflexiones. Una es la ya mencionada. Fueron fieles el uno al otro hasta el fin de su vida. «Pero —objetará alguien— es porque murieron al día siguiente de haberse casado.» El que así piensa da a entender que lo único que asegura la fidelidad hasta la muerte es morirse tan pronto como se casa, pues los que viven algún tiempo juntos están destinados, tarde o temprano, al divorcio.

Es realmente triste, hasta deprimente, pensar que todo nuevo matrimonio se desbaratará, irremisiblemente, a los pocos días o años de casados. ¿Será esa una fórmula inevitable? ¿Acaso no existe un matrimonio feliz que sea duradero?

Claro que sí. Porque no todo matrimonio termina en divorcio. Es posible llevar una larga y feliz vida matrimonial. Los que hemos celebrado nuestras bodas de oro por haber permanecido casados más de cincuenta años —y algunos hasta más de sesenta años— podemos dar testimonio personal de eso. Cada año que pasa nos depara la oportunidad de reafirmar nuestro amor y nuestra felicidad.

Sin embargo, es necesario que haya una transformación y que esa transformación sea tan profunda que aniquile toda soberbia, rebeldía, orgullo y egoísmo. Cristo es el único capaz de transformarnos de ese modo. Pero tenemos que pedírselo. Él no transforma a nadie por la fuerza. Rindámosle nuestra vida a Cristo. Así en lugar de asegurar el fracaso de nuestro matrimonio aseguraremos más bien su triunfo.

Un Mensaje a la Conciencia
por el Hermano Pablo

EL TAMAÑO DE LAS PERSONAS




Los tamaños varían conforme el grado de compromiso...


http://www.gaiashare.com/imagenes/58/2013/03/193713634890788795323db3514c4795bd701c1bba2393___personagrandepersonapequena.jpgUna persona es enorme para uno, cuando habla de lo que leyó y vivió, cuando trata con cariño y respeto, cuando mira a los ojos y sonríe inocente.

 Es pequeña cuando solo piensa en sí misma, cuando se comporta de una manera poco gentil, cuando fracasa justamente en el momento en que tendría que demostrar lo que hay de más importante entre dos personas: la amistad, el cariño, el respeto, el celo y asimismo el amor.

 Una persona es gigante cuando se interesa por tu vida, cuando busca alternativas para tu crecimiento, cuando sueña junto contigo.

 Una persona es grande cuando perdona, cuando comprende, cuando se coloca en el lugar del otro, cuando obra, no de acuerdo con lo que esperan de ella, pero de acuerdo con lo que espera de sí misma.

 Una persona es pequeña cuando se deja regir por comportamientos clichés. Una misma persona puede aparentar grandeza o pequeñez dentro de una relación, puede crecer o disminuir en un espacio de pocas semanas.


Una decepción puede disminuir el tamaño de un amor que parecía ser grande. Una ausencia puede aumentar el tamaño de un amor que parecía ser ínfimo.

 Es difícil convivir con esta elasticidad: las personas se agigantan y se encogen a nuestros ojos. Nuestro juzgamiento es hecho, no a través de centímetros y metros, sino de acciones y reacciones, de expectativas y frustraciones.

 Una persona es única al extender la mano, y al recogerla inesperadamente, se torna otra. El egoísmo unifica a los insignificantes. No es la altura, ni el peso, ni los músculos que tornan a una persona grande... es su sensibilidad, sin tamaño.



Willian Shakespeare



Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.  Génesis 12:2

De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él.  Mateo 11:11


Por tanto, el que se humilla como este niño será el más grande en el reino de los cielos.