15/1/16

CRISTO ES MÁS QUE TU ENFERMEDAD

Las enfermedades y los problemas eran su pan del día, sus lágrimas nunca saciaban su sed, en las noches empapa su almohada de lágrimas, el dolor físico y emocional era devastador. En oración dirigiéndose a Dios arrodillad@ al pie de su cama exclamo “Señor he procurado servirte y guardar tus mandamientos, no he sido perfect@ pero soy consciente de mi temor hacia ti, no entiendo en que te he fallado para merecer tal castigo con esta enfermedad y más los problemas, señor se propició de mí y aparta tu ira. Perdona señor mi expresión, pero veo a otros que ni te sirven y andan en los caminos del mundo o dicen servirte pero se ve que están lejos del temor hacia ti y nada les pasa, viven felices, sanos, no padecen ni enfermedades ni problemas ni necesidades; Dios mío ¿porque a mí?, ¿porque yo tengo que pasar todo esto?, o ¿es que te olvidaste de mí y mi oración ya no llega a tu presencia?. Ni mi oración tienen respuesta ni los médicos pueden hacer algo por mi enfermedad; ya no sé qué hacer, mejor sería la muerte y dejar de sufrir tal como estoy sufriendo.” Y así siguió orando hasta quedarse dormida...
Mientras dormía tubo un sueño “ella (el) se encontraba sentad@ sobre una loma y desde ahí veía un corderito cruzando un puente y caminaba por un bello valle de vegetación fresca verde, el corderito alegre y feliz corría dando saltos y balando, de pronto de uno de los lados salió una fiera muy sigilosamente y lo mordió en cuello por lo que pronto expiro el corderito; sorprendida se preguntó ¿porque Dios permitió tal cosa si el corderito era tan feliz e inocente?, una vos le contesto desde lo alto: “el corderito en realidad eres tú y lo que aconteció es lo que te habría pasado si no te toco con esa enfermedad, tú me serbias muy fervientemente pero en tu camino un lobo rapaz te esperaba para truncar tu relación conmigo es por ello que toque tu salud para que no fueras presa del enemigo y siguieras en mis caminos.
Imagínate el carbón, al bronce y al oro; ahora pongámosle al fuego a muy alta temperaturas ¿Qué crees que sucederá con cada uno de ellos? ¿Quién resistirá mayor tiempo al fuego? Pues así también te estoy pasando por el fuego y quemare lo que queda de carbón en ti, se derretirá lo que hay de bronce quedando lo que es oro y tú estás en ese proceso mi hij@ querid@ tal como lo hice con JOB.”

Salmos 6:2; Jeremías. 33:6; Jeremías 17:7-8; Salmos 73:25-26 ; Salmo 46:1-3; Isaías. 43:2; Salmos 147:3; Santiago 1:2-4.
TEN FE MI HERMAN@ CRISTO ESTA A TU LADO Y EL ESCUCHARA TUS PETICIONES

14/1/16

VOLVIENDO AL PRIMER AMOR

Recuerdas el día Que recibiste a Cristo en tu corazón, recuerdas como serbias los primeros días y primeros años, cuando dejabas de comer por llegar temprano a las reuniones o al culto, cuando no importaba cual era la faena o trabajo estabas presente, no importaba la hora que a la que citaban para las reuniones o trabajos eras un@ de l@s primer@s en llegar, siempre tenías la forma de hacerte tiempo y poder estas en todas convocatorias, cultos o reuniones, no habían escusas; te apasionaba leer la biblia, orar, alabar, hablar de Cristo con los hemos y otros; al momento de orar o en el culto te concentrabas, te quebrantabas, sentías el toque y la llenura del espíritu santo, derramabas tus lágrimas en la presencia de Dios, sentías que se deshace tu corazón y querías que dure más el mensaje, la alabanza y en general el culto, ESO ES EL PRIMER AMOR... mas, ¿te has puesto a pensar como es tu relación con Dios en la actualidad?; ¿aun sigues en ese primer amor? O sientes pesadez, cansancio, o cada vez que tienes que ir a la iglesia buscas un pretexto o una excusa, o llegas tarde a las reuniones, al culto, cuando te hablan de que tomes animo o de Cristo te incomoda o tu corazón esta duro como una roca, ya no oras para comer y peor para acostarte o levantarte, o oras sentado en tu cama y lo peor te quedas dormido al momento de orar…. Pues es tiempo de que retomes fuerzas en el señor, e vuelvas a él.
"Por lo cual dice:
Despiértate, tú que duermes,
Y levántate de los muertos,
Y te alumbrará Cristo.
Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor. No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo."
Efesios. 5: 14-20

"Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos; y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado. Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido. Pero tienes esto, que aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios."

Apocalipsis. 2: 2-7


"Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me eches de delante de ti, Y no quites de mí tu santo Espíritu. Vuélveme el gozo de tu salvación, Y espíritu noble me sustente."
Salmos. 51: 10-12

2/6/15

CUANDO TODO PARECE PERDIDO.


Cuando todo parece perdido,
Y la esperanza desaparece,
Búscame, Estoy a tu lado,
Aunque no me veas.

Cuando lágrimas,
Insistan en caer de tus ojos,
Recuerda de la sangre que derramé,
Para que fueras feliz,

Cuando el deseo de morir,
Tome cuenta de tu ser,
Recuerda que tu muerte será en vano,
Yo mori para salvar a los hombres,
Y no lo consegui.
Yo tengo mi tiempo,
Yo soy dueño de la vida y de la muerte,
Y solo morirás en mi tiempo,

Cuando todo parezca triste,
Los desamores,
La falta de creencia,
Y las desesperanzas,
Insistan en tomar cuenta
De tu corazón,
Búscame, nunca abandoné a
Quien de mi necesita,
Y no serás tu, que confias en mi,
Que dejaré desamparado,

Vamos, pon una sonrisa
En ese rostro,
Levanta la cabeza y sigue de frente,
Luego, luego, sentirás mi presencia,
Y todo se resolverá.

Tristezas, no caben en mi mundo,
Y si te pruebo en cosas de la vida,
Es porque se, que tienes fuerza suficiente
Para enfrentarlas. Yo soy tu Dios,
Jamas te abandonaré... Por lo tanto hijo,
Espera, y confía... en mi tiempo...
Todo resolveré. Entregate a mi sin miedo...

Ningún Padre de este mundo,
Abandona un hijo,
Acepta entonces las pruebas a que te someto,
Éstas solo serviran, para engrandecer tu espíritu,
Y te volveras, mensajero de mis palabras,
y de mis actos en tu vida.
Serás testimonio vivo
De mi poder, y de mi amor,
Para aquellos que confian en mi!

“Yo soy la luz del mundo, aquel que me siga, jamás andará en las tinieblas.”

YO TE AMO!

JESUS.

11/11/14

CÓMO LA BIBLIA PRESENTA LA SALVACION


Considera los diferentes términos bíblicos que describen la liberación de pecado que Jesucristo otorga al hombre por medio del evangelio.

 1. La Salvación
El hombre está perdido en el pecado y necesita ser rescatado, o salvo. Jesús es, sobre todo, quien nos salva del pecado. Sólo en él hay salvación. "Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos" (Hechos 4:12). "Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús porque él salvará a su pueblo de sus pecados" (Mateo 1:21). "Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido" (Lucas 19:10). "Pero vemos aquél que fue hecho un poco menor que los ángeles, A Jesús, coronado de gloria y de honra a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos. Porque convenía a aquél por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones autor de la salvación de ellos" (Hebreos 2:9-10). Lea también a Hebreos 7:25; 1 Pedro 2:25; 1 Timoteo 1:15; Romanos 8:1.

2. La Redención
La redención (rescate -comprado de nuevo-) . El pecador vive bajo la esclavitud del pecado y de Satanás (Romanos 6:16). No puede hacer nada, por cuanto carece del poder necesario, para liberarse de esta servidumbre. El precio que se ha pagado por su redención es el precio de la sangre que Jesús derramó sobre la cruz. "En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados" (Colosenses 1:14). Lea Hechos 20:28; 1 Corintios 1:30; 1 Corintios 6:20; Hebreos 9:12. Al rescatar al hombre de la esclavitud del pecado, Jesús puso fin al poder y obra del diablo.

3. La Justificación
Cuando uno es salvo y redimido por el poder de la sangre de Cristo, es considerado justo, o justificado. "Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús" (Romanos 3:24). Uno es declarado justo, sin serlo, no por los méritos de uno, sino por el mérito de Cristo. Lea Hechos 13:38,39; Romanos 5:1,9; Tito 3:7.

4. La Reconciliación
Esta palabra se define como "el restaurar una amistad después de que se haya perdido". Cuando uno comete su primer pecado, queda separado de Dios. Al ser salvo, redimido y justificado en Cristo, logra la reconciliación con Dios y uno es restaurado a su condición anterior.
"Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él" (Colosenses 1:21, 22). "Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación" (2 Corintios 5:18,19). Lea Efesios 2:16,17.

5. El Perdón
Todo pecado es primeramente una ofensa contra Dios. Perdón es ser soltado como cuando se suelta un preso de los grilletes. Los pecados de uno son remitidos, perdonados, borrados y olvidados, como si nunca los hubiera cometido. Esta riqueza la tenemos gracias a la sangre de Cristo. "En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia" (Efesios 1:7). Lea Hechos 5:31; 13:38; 26:18; Efesios 4:32; Colosenses 1:14; 3:13; 1 Juan 1:9; 1 Juan 2:12; Lea Mateo 26:28; Lucas 1:77; Hebreos 9:22.

6. La Limpieza
El pecado ensucia el alma del hombre. Así como usamos agua para lavarnos de la suciedad del cuerpo, también debemos sumergirnos en Cristo para que su sangre nos alcance, y para que de esa manera el alma quede limpia de la inmundicia del pecado. "...y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado" (I Juan 1:7). Lea 1 Corintios 6:11; Apocalipsis 7:14; Romanos 6:1-6. Para lograr la salvación, redención, justificación, reconciliación, perdón y el poder limpiador de Jesucristo y su sangre hay que alcanzar la gracia divina, porque todo lo que Jesús ha hecho por los pecadores se manifiesta en la gracia de Dios, sin la cual nadie, indudablemente, sería liberado de sus pecados.
Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos con pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos) y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús " (Efesios 2:4-7). Lea Hechos 20:32; Romanos 3:24; Tito 2:11; Tito 3:7; Hebreos 2:9.

6. La Gracia
La palabra "gracia" expresa la idea de la bondad otorgada a alguien que no la merece. Se refiere a un favor inmerecido. Ningún pecador merece la salvación, sino el lago de fuego en el infierno (Romanos 1:32). Además, no hay nada que uno pueda hacer que le resulte suficientemente digno para borrar la culpa del pecado de su alma y así lograr ser aprobado por Dios. El misericordioso, amoroso Padre Celestial, sin embargo, envió en momento preciso, a su Hijo para que muriera en la cruz y así pudiera obtener la salvación para el hombre perdido. Por eso, cuando uno recibe la salvación por medio del sacrificio de Jesús, siendo redimido por su preciosa sangre, uno recibe lo que no merece. Recibe un regalo de Dios mediante la gracia (Efesios 2:7). Vea Romanos 6:23.
Esta gracia es de parte de Cristo también. Puesto que Jesús, generosamente, se entregó asimismo a la voluntad de su padre, dejando su estado glorioso en el cielo, y aceptando las miserias y durezas de la vida humana, y por su dolor y muerte que hicieron posible que el hombre se liberara del pecado, se considera también que la salvación es por medio de la gracia de Cristo. "Aunque era rico, no obstante se hizo pobre por amor a vosotros". Lea Filipenses 2:5-8 y 2 Corintios 8:9. "Antes creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos..." ( I Corintios 15:11).

El plan perfecto para la salvación



No habría ninguna esperanza para la terrible condición que se ha apoderado del hombre, a causa del pecado, si no fuera por el gran amor que Dios tiene para con nosotros. Por eso, era de esperar que el amor de Dios haría un plan para salvar al hombre de la servidumbre, potestad, culpabilidad y consecuencias del pecado, haciéndolo volver del camino de la perdición eterna al camino de la vida eterna. Este plan es en PRIMER LUGAR EL ENTREGAR A SU ÚNICO HIJO (JESÚS) por todos nosotros “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en El, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Juan 3:16  Y EN SEGUNDO LUGAR EL EVANGELIO. "Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquél que cree; al judío primeramente, y también al griego" (Romanos 1:16).