2/6/15

CUANDO TODO PARECE PERDIDO.


Cuando todo parece perdido,
Y la esperanza desaparece,
Búscame, Estoy a tu lado,
Aunque no me veas.

Cuando lágrimas,
Insistan en caer de tus ojos,
Recuerda de la sangre que derramé,
Para que fueras feliz,

Cuando el deseo de morir,
Tome cuenta de tu ser,
Recuerda que tu muerte será en vano,
Yo mori para salvar a los hombres,
Y no lo consegui.
Yo tengo mi tiempo,
Yo soy dueño de la vida y de la muerte,
Y solo morirás en mi tiempo,

Cuando todo parezca triste,
Los desamores,
La falta de creencia,
Y las desesperanzas,
Insistan en tomar cuenta
De tu corazón,
Búscame, nunca abandoné a
Quien de mi necesita,
Y no serás tu, que confias en mi,
Que dejaré desamparado,

Vamos, pon una sonrisa
En ese rostro,
Levanta la cabeza y sigue de frente,
Luego, luego, sentirás mi presencia,
Y todo se resolverá.

Tristezas, no caben en mi mundo,
Y si te pruebo en cosas de la vida,
Es porque se, que tienes fuerza suficiente
Para enfrentarlas. Yo soy tu Dios,
Jamas te abandonaré... Por lo tanto hijo,
Espera, y confía... en mi tiempo...
Todo resolveré. Entregate a mi sin miedo...

Ningún Padre de este mundo,
Abandona un hijo,
Acepta entonces las pruebas a que te someto,
Éstas solo serviran, para engrandecer tu espíritu,
Y te volveras, mensajero de mis palabras,
y de mis actos en tu vida.
Serás testimonio vivo
De mi poder, y de mi amor,
Para aquellos que confian en mi!

“Yo soy la luz del mundo, aquel que me siga, jamás andará en las tinieblas.”

YO TE AMO!

JESUS.

11/11/14

CÓMO LA BIBLIA PRESENTA LA SALVACION


Considera los diferentes términos bíblicos que describen la liberación de pecado que Jesucristo otorga al hombre por medio del evangelio.

 1. La Salvación
El hombre está perdido en el pecado y necesita ser rescatado, o salvo. Jesús es, sobre todo, quien nos salva del pecado. Sólo en él hay salvación. "Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos" (Hechos 4:12). "Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús porque él salvará a su pueblo de sus pecados" (Mateo 1:21). "Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido" (Lucas 19:10). "Pero vemos aquél que fue hecho un poco menor que los ángeles, A Jesús, coronado de gloria y de honra a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos. Porque convenía a aquél por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones autor de la salvación de ellos" (Hebreos 2:9-10). Lea también a Hebreos 7:25; 1 Pedro 2:25; 1 Timoteo 1:15; Romanos 8:1.

2. La Redención
La redención (rescate -comprado de nuevo-) . El pecador vive bajo la esclavitud del pecado y de Satanás (Romanos 6:16). No puede hacer nada, por cuanto carece del poder necesario, para liberarse de esta servidumbre. El precio que se ha pagado por su redención es el precio de la sangre que Jesús derramó sobre la cruz. "En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados" (Colosenses 1:14). Lea Hechos 20:28; 1 Corintios 1:30; 1 Corintios 6:20; Hebreos 9:12. Al rescatar al hombre de la esclavitud del pecado, Jesús puso fin al poder y obra del diablo.

3. La Justificación
Cuando uno es salvo y redimido por el poder de la sangre de Cristo, es considerado justo, o justificado. "Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús" (Romanos 3:24). Uno es declarado justo, sin serlo, no por los méritos de uno, sino por el mérito de Cristo. Lea Hechos 13:38,39; Romanos 5:1,9; Tito 3:7.

4. La Reconciliación
Esta palabra se define como "el restaurar una amistad después de que se haya perdido". Cuando uno comete su primer pecado, queda separado de Dios. Al ser salvo, redimido y justificado en Cristo, logra la reconciliación con Dios y uno es restaurado a su condición anterior.
"Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él" (Colosenses 1:21, 22). "Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación" (2 Corintios 5:18,19). Lea Efesios 2:16,17.

5. El Perdón
Todo pecado es primeramente una ofensa contra Dios. Perdón es ser soltado como cuando se suelta un preso de los grilletes. Los pecados de uno son remitidos, perdonados, borrados y olvidados, como si nunca los hubiera cometido. Esta riqueza la tenemos gracias a la sangre de Cristo. "En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia" (Efesios 1:7). Lea Hechos 5:31; 13:38; 26:18; Efesios 4:32; Colosenses 1:14; 3:13; 1 Juan 1:9; 1 Juan 2:12; Lea Mateo 26:28; Lucas 1:77; Hebreos 9:22.

6. La Limpieza
El pecado ensucia el alma del hombre. Así como usamos agua para lavarnos de la suciedad del cuerpo, también debemos sumergirnos en Cristo para que su sangre nos alcance, y para que de esa manera el alma quede limpia de la inmundicia del pecado. "...y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado" (I Juan 1:7). Lea 1 Corintios 6:11; Apocalipsis 7:14; Romanos 6:1-6. Para lograr la salvación, redención, justificación, reconciliación, perdón y el poder limpiador de Jesucristo y su sangre hay que alcanzar la gracia divina, porque todo lo que Jesús ha hecho por los pecadores se manifiesta en la gracia de Dios, sin la cual nadie, indudablemente, sería liberado de sus pecados.
Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos con pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos) y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús " (Efesios 2:4-7). Lea Hechos 20:32; Romanos 3:24; Tito 2:11; Tito 3:7; Hebreos 2:9.

6. La Gracia
La palabra "gracia" expresa la idea de la bondad otorgada a alguien que no la merece. Se refiere a un favor inmerecido. Ningún pecador merece la salvación, sino el lago de fuego en el infierno (Romanos 1:32). Además, no hay nada que uno pueda hacer que le resulte suficientemente digno para borrar la culpa del pecado de su alma y así lograr ser aprobado por Dios. El misericordioso, amoroso Padre Celestial, sin embargo, envió en momento preciso, a su Hijo para que muriera en la cruz y así pudiera obtener la salvación para el hombre perdido. Por eso, cuando uno recibe la salvación por medio del sacrificio de Jesús, siendo redimido por su preciosa sangre, uno recibe lo que no merece. Recibe un regalo de Dios mediante la gracia (Efesios 2:7). Vea Romanos 6:23.
Esta gracia es de parte de Cristo también. Puesto que Jesús, generosamente, se entregó asimismo a la voluntad de su padre, dejando su estado glorioso en el cielo, y aceptando las miserias y durezas de la vida humana, y por su dolor y muerte que hicieron posible que el hombre se liberara del pecado, se considera también que la salvación es por medio de la gracia de Cristo. "Aunque era rico, no obstante se hizo pobre por amor a vosotros". Lea Filipenses 2:5-8 y 2 Corintios 8:9. "Antes creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos..." ( I Corintios 15:11).

El plan perfecto para la salvación



No habría ninguna esperanza para la terrible condición que se ha apoderado del hombre, a causa del pecado, si no fuera por el gran amor que Dios tiene para con nosotros. Por eso, era de esperar que el amor de Dios haría un plan para salvar al hombre de la servidumbre, potestad, culpabilidad y consecuencias del pecado, haciéndolo volver del camino de la perdición eterna al camino de la vida eterna. Este plan es en PRIMER LUGAR EL ENTREGAR A SU ÚNICO HIJO (JESÚS) por todos nosotros “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en El, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Juan 3:16  Y EN SEGUNDO LUGAR EL EVANGELIO. "Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquél que cree; al judío primeramente, y también al griego" (Romanos 1:16).

24/9/14

MIS FRASES

Las palabras pesan como el aire,
mas los hechos como el oro.
Perci Arana Vargas 
 
La necesidad del verdadero amor
es similar a la necesidad del aire,
no se puede vivir sin él.
Perci Arana Vargas

donde aun la luz brille, aun hay esperanza.
Perci Arana Vargas
crei que disfrutar la vida era vivir dejandome llevar por
lo que queria, pero ahora e comprendido que disfrutar
la vida es saber darle al cuerpo lo que necesita 
sin ir contra las leyes naturales  
Perci Arana Vargas
no importa lo mucho o poco que se diga porque al
final lo que sirve es lo que se hace. No siembres
vientos(promesas) siembra hechos.
Perci Arana Vargas
la amistad pura y sin interés no existe, prque los amigos se
crean en torno de la búsqueda de satisfacer o solucionar
una necesidad y esta necesidad es de dar o recibir  
Perci Arana Vargas
Lo dificil no es solucionar el problema; 
sino, enfrentar el problema.
Perci Arana Vargas

Disciplina y Amonestación

 La palabra griega para amonestación es nouthesia, y puede ser traducida como advertencia, instrucción y entrenamiento; es la instrucción que se realiza mediante palabras de aliento o de reprensión.

“Criadlos en disciplina y amonestación”. ¿De qué manera debemos criar, alimentar y sustentar a nuestros hijos? En disciplina y amonestación

La palabra que se traduce como disciplina en este pasaje es, en griego, paideia que también puede ser traducida como “educación, capacitación, instrucción”; se refiere a la instrucción que se lleva a cabo mediante la acción.

Denota la formación dada a un niño, incluyendo la instrucción; de ahí, disciplina, corrección; sugiriendo la disciplina cristiana que regula el carácter.

Nuestros hijos necesitan ser instruidos mediante el ejemplo, a través de la práctica perseverante de principios, mediante la corrección y ajuste de los principios previamente enseñados. No podemos disciplinar a un hijo cuando tiene alguna falla si no lo hemos enseñado previamente, si no lo hemos entrenado de manera suficiente.

La palabra griega para amonestación es nouthesia, y puede ser traducida como advertencia, instrucción y entrenamiento; es la instrucción que se realiza mediante palabras de aliento o de reprensión.

Esta amonestación es anterior al problema, es una advertencia, es una palabra de afirmación para ayudar al hijo a alcanzar su potencial. Un padre que reprende y disciplina sin haber amonestado a tiempo, sin haber dedicado tiempo para enseñar y entrenar, es insensato.

Sin embargo, hemos entendido por criar que nuestra obligación es alimentar y cuidar a nuestros hijos, mantenerlos mientras crecen, rogando que lleguen pronto a la mayoría de edad para deshacernos de ellos.

En el proceso, tomamos una actitud pasiva: dejar pasar, dejar hacer, no corregir, ignorar, restar importancia a los hechos y a las actitudes. No nos damos cuenta de que criar a nuestros hijos de esta manera es, simplemente, dejarlos expuestos a ser sacrificados por Satanas.

Durante mi niñez vivíamos cerca de un rastro donde los granjeros llevaban a sus animales para ser sacrificados, para poder luego vender su carne en el mercado. Nunca he olvidado los chillidos de los cerdos al ir por la calle arrastrados por sus dueños de camino al matadero.

Parecía que de alguna manera los cerdos sabían lo que les esperaba y chillaban con desesperación. Claro que ellos no entendían que para eso habían sido criados y que para eso los habían alimentado.
Mientras más crecieran y engordaran más valiosos eran.

La comparación es grosera, pero esto es lo que muchos padres hacen con sus hijos. Los alimentan, en muchos casos literalmente los engordan, los mantienen mientras crecen, les dan un lugar donde vivir, pero les permiten vagar por donde quieran. No les ponen restricciones, les cumplen sus caprichos, básicamente los ignoran. Están demasiado ocupados en tantas otras cosas.

Al final, lo que sucede es que estos hijos son destrozados por el mundo y por el diablo.

Señales de adevertencia
Permíteme dar una lista de señales de advertencia que pueden ayudarte a identificar si tu hijo está creciendo de la manera incorrecta:

En casa:
• Tu hijo no puede estar quieto. No puedes dejar nada a su alcance ni puedes alejarte de él sin estar muy preocupado porque él toma las cosas sin pedirlas, rompe sus juguetes o no los recoge después de jugar. Solo quiere jugar y no quiere hacer su tarea.
• Hay exceso de ruido en casa: gritos, golpes, música.
• Frecuentemente dice que está aburrido, que no está contento.

En el respeto a su madre:
• Es grosero y le pega; desde pequeño ha levantado la mano para pegarle a mamá, para jalar su pelo o sus aretes, causándole gran dolor. Le grita, le exige, le manda.

En su obediencia a la autoridad:
• Tu hijo se queja, llora y hace berrinches cuando dices: “¡No!”. Se niega a comer o a hacer lo que le pides. No va cuando lo llamas. Tienes que explicarle el porqué cuando le pides algo. Evita hacer lo que le pides mediante excusas, pretextos y palabrerías. Cuando lo castigas se enoja, grita, se tira al piso, azota la puerta, pretende vomitar.

En la tienda:
• Es horrible ir de compras con él. Hace berrinche si no le compras lo que se le antoja.

En otras casas:
• Te da vergüenza llevarlo a otra casa, porque seguramente causará destrozos.

En la iglesia:
• El niño no puede estar quieto durante el culto. Tienes que salir a pasearlo o llevarlo al baño tantas veces que en realidad no aprovechas para nada el sermón.

En público:
• Sientes que tienes que darle explicaciones a otras personas cuando él niño no te deja hacer lo que quieres o no te hace caso cuando le hablas.
• Te interrumpe cuando hablas con otras personas.
• Con frecuencia tienes que pedir disculpas por su comportamiento.

En su disposición para ayudar:
• Prefieres no pedirle ayuda porque sabes que su actitud será negativa y no te ayudará. Simplemente no hará caso y seguirá haciendo lo que estaba haciendo.